Tipos de extinción de incendios: química, física, biológica.

El fuego ha acompañado a la humanidad desde sus albores, brindando calor, luz y protección. Pero también representa una constante amenaza capaz de devorar todo a su paso, cobrando vidas y destruyendo hogares.

Los incendios son una fuerza imparable de la naturaleza cuando se salen de control. Por ello, los humanos hemos desarrollado diversos métodos y tecnologías para extinguir las llamas, convirtiendo esta tarea en una ciencia.

¿Cuántos tipos de incendios hay y cuáles son?

Bomberos y profesionales de la seguridad luchan contra los incendios equipados con distintos sistemas de extinción. ¿Pero sabías que existen principalmente tres categorías para clasificarlos? Se trata de los métodos químicos, físicos y biológicos.

bomberos y profesionales de la seguridad

Cada uno tiene sus ventajas, desventajas y situaciones ideales de aplicación. Desde los versátiles extintores portátiles hasta impresionantes cortinas de agua, descubre cómo actúan estas fascinantes técnicas para salvar vidas y propiedades.

¿Podrán algún día los avances tecnológicos eliminar por completo la amenaza de los incendios?

Mientras llegamos a ese futuro, entendamos cómo la ciencia nos protege de este poderoso azote natural.Sigue leyendo para conocer a fondo los tipos de extinción que mantienen a raya las voraces llamas.

Extinción química

El método más común y accesible para combatir incendios pequeños y controlados es la extinción química.

Esta consiste en utilizar sustancias químicas contenidas en extintores portátiles para dispersarlas sobre el fuego. Al entrar en contacto con las llamas, estas sustancias inhiben la reacción en cadena de la combustión, logrando sofocarlas.

Los extintores químicos son indispensables en hogares, fábricas, hospitales, vehículos y cualquier espacio interior. Deben ubicarse en lugares visibles y de fácil acceso para actuar rápidamente ante un conato de incendio. Además, es vital saber elegir el extintor adecuado según el tipo de fuego.

El extintor de agua presurizada es el más habitual en viviendas por su bajo costo y efectividad en fuegos clase A de materiales comunes. Su chorro golpea y enfría el foco ígneo, además de disipar el calor. Sin embargo, no se recomienda para fuegos eléctricos pues el agua conduce la electricidad.

La espuma es ideal para combatir incendios de líquidos inflamables como gasolina o solventes, conocidos como fuegos clase B. Asimismo, sirve para sofocar siniestros eléctricos. Al flotar sobre la superficie, aísla el combustible del oxígeno.

El polvo químico seco es versátil para extinguir metales ardientes y equipos eléctricos energizados. Interrumpe la reacción al desplazar el oxígeno e interfiere en la cadena de combustión con fosfato monoamónico.

También está el dióxido de carbono, un agente limpio que desplaza el oxígeno, por lo que es ideal para sofocar incendios en espacios reducidos sin dañar equipos delicados. También se usa en sistemas fijos de extinción automática.

Y por último, en esta categoría, están los extintores halogenados contienen agentes que interrumpen la reacción química de combustión. Son específicos para metales combustibles como magnesio, sodio y aluminio.

Extinción física

Más allá de los extintores químicos portátiles, existen métodos de extinción física que actúan eliminando el calor, el combustible o el oxígeno que alimentan el fuego. Requieren equipos e infraestructura especializada, así como grandes cantidades de agentes extintores.

El enfriamiento con agua es posiblemente la técnica más antigua, que aprovecha las propiedades de este líquido para disipar el calor de forma eficiente.

Mediante mangueras, aspersores y potentes monitores, los bomberos rocían continuamente el foco ígneo para reducir su temperatura.

La sofocación actúa desplazando el oxígeno del entorno en llamas, cortando así uno de los vértices del tetraedro del fuego. Puede lograrse inundando la zona con dióxido de carbono, vapor de agua o una capa de espuma aislante.

En ocasiones, la mejor solución es retirar físicamente el material combustible que se está quemando para que el fuego se extinga al faltarle combustible. Esta remoción de material requiere maquinaria pesada como excavadoras.

Las cortinas de agua son tremendamente efectivas para contener incendios forestales. Al desplegar múltiples chorros de agua, crean una barrera que el fuego no puede cruzar, protegiendo así edificios y áreas pobladas.

Finalmente, los contrafuegos consisten en quemar de forma controlada zonas enteras de vegetación para crear cortafuegos que detengan el avance de incendios de gran magnitud.

Extinción biológica

En entornos naturales como bosques y praderas, en ocasiones se opta por dejar que ciertos incendios ardan bajo supervisión para causar el menor daño posible. A esto se le conoce como extinción biológica, ya que aprovecha procesos y barreras naturales.

La quema controlada es una de las técnicas de este tipo. Consiste en provocar incendios intencionales en condiciones muy específicas de humedad, viento y temperatura. De esta manera se consumen los combustibles que podrían avivar un gran incendio forestal fuera de control.

Los fuegos técnicos son similares a las quemas controladas, pero se encienden bajo parámetros aún más estrictos y mediante ignición aérea. Se utilizan para imitar los incendios periódicos que suceden de forma natural, regenerando el ecosistema.

Otra opción son los contrafuegos biológicos, que aprovechan barreras naturales ya existentes para detener el avance de las llamas. Estas pueden ser ríos, áreas rocosas, terrenos húmedos o zonas previamente quemadas.

extinción biológica

La extinción biológica requiere un profundo conocimiento de la ecología para determinar dónde y cuándo permitir que ciertos incendios forestales sigan su curso natural bajo vigilancia. El objetivo es imitar los ciclos que la propia naturaleza genera periódicamente.

Aunque no es aplicable a entornos urbanos o incendios fuera de control, comprender estos procesos biológicos es indispensable para manejar de forma sostenible el riesgo de incendios forestales y praderas.

Los métodos de extinción de incendios han evolucionado con la tecnología para volverse más efectivos y seguros. Sin embargo, prevenir siniestros sigue siendo la mejor medida a través de la educación, sistemas activos de protección y normas de seguridad estrictas.

También te puede interesar